Tengo que dejar claro que aunque escribo estas entradas para el beneficio de otras personas, yo también soy un colonizado y tampoco estoy inmune a creerme, de vez en cuando, los mitos del imperio.

La primera vez que vine a Tennessee, el lugar que hoy habito, vine de visita. Mi novia y yo acabábamos de “oficializar” nuestra relación pero yo me encontraba en Puerto Rico y ella por acá por los United. Después de conseguir el permiso de mis jefes en el trabajo, compré un pasaje y vine, en octubre del 2005, a visitar a Mariena.

Como cualquier primera visita a un sitio, mi novia me llevó a todos los lugares turísticos, y no tan turísticos, que se le ocurrió. La verdad es que fue una semana maravillosa. Sin embargo, hay algo que nunca se me olvida.

En una de esas salidas, fuimos a uno de los malles que están en las afueras de la ciudad. Resulta que para llegar a este centro comercial, teníamos que cruzar una zona de construcción que se extendía por más de 5 millas. Lo peor del caso es que habían cerrado muchos de los carriles y la carretera, que se supone que era una autopista, se había convertido en una callecita de uno o dos carriles en algunos sitios. Aunque esta no es una MEGA ciudad, los tapones se formaron igualmente.

El tiempo que viví en Florida me di cuenta que las construcciones de carreteras no se terminaban tan rápido como nos hacían creer en Puerto Rico. No obstante, al caso de Florida la gente siempre le va a encontrar hoyos porque rápido nos pueden decir que eso es así porque los trabajadores son latinos o puertorriqueños, etc…Ustedes saben como funciona la mente colonizada.

No le presté más atención a este asunto hasta recientemente. El otro día, llevando a una amiga al aeropuerto, me di cuenta de que todavía esa construcción no la habían terminado. Y no es que no pase por allí nunca, sino que de momento me di cuenta de que la primera vez que yo vine a esta ciudad fue en el 2005 y ya eso llevaba tiempo y estamos en el 2007 y todavía no lo terminan. Fue, entonces, que se me ocurrió preguntarle a mi novia:

– Oye, ¿desde cuándo están bregando con esa construcción?

– Desde que yo llegué en el 2003. Sabe Dios si empezó antes.

Y ahí mismo tuve yo un momento desmitificador: ¡los drones anaranjados permanentes no son cosa inherente a mi Isla! Mira que en el imperio se dan construcciones de infraestructura que duran igual o más que la sempiterna construcción del Tuque en Ponce. ¡Viva la desmitificación!