You are currently browsing the monthly archive for Febrero 2007.

Este fin de semana tuve el placer de ir a una conferencia sobre las diferentes modalidades de la literacia contemporánea. Fue un congreso pequeño, lleno de estudiantes graduados/as y profesores/as.

Como me enteré del congreso un poco tarde, no me dejaron registrarme por Internet y me dijeron que tenía que pagar el registro “en sitio” que, por supuesto, era más caro. Aún así, el precio para estudiantes no era tan excesivo y decidí que valía la pena pagarlo. Todas las personas que estaban allí, con la excepción del “staff” y de las personas que ofrecieron los talleres del primer día, tenían que pagar inscripción. A cada persona registrada se le daba un fólder con un programa de la actividad, una libreta, un bolígrafo y un tag.

En uno de los coffee breaks, noté que había par de personas que no tenían tags o folders. No le di mucha importancia porque me imaginé que eran invitad@s o algo así.

El segundo día de la conferencia, el sábado, como a mitad del día, el organizador de la actividad esperó a que uno de los conferenciantes de plenaria terminara su presentación y se dirigió al público. En un tono muy tranquilo y a forma de relajo dijo, en inglés:

“Ustedes saben que para organizar un congreso hace falta dinero. Nosotros sacamos parte del capital de ventas y actividades a lo largo del año, pero la otra parte la sacamos de las inscripciones de las personas que participan del congreso. Hemos notado que todavía hay varias personas que no han tenido la oportunidad de pasar por nuestra mesa de inscripciones para registrarse. Les pedimos, de favor, que pasen tan pronto puedan.”

Me dio mucha risa interna. ¡¡En este salón lleno de WASPs (aunque quizás sin la P) había varios velagüiras!! Pero no solamente son WASPs sino que son académic@s y estudiantes de doctorado… No estamos hablando de los hillbilies del trailer park de Gainesville. ¡Estamos hablando de que en la Gran Nación también existen profesionales blancos velagüiras! Jajaja, vivir para ver… y ser feliz.

 

Glosario:

Velagüiras – Modismo puertorriqueño que se utiliza para denominar a aquell@s que esperan las oportunidades correctas y fáciles para salirse con la suya.

WASP – White Anglo-Saxon Protestants – término que se utiliza para denominar a una clase específica de estadounidenses

 

Todas las experiencias, buenas y malas, nos sirven para crecer. Este fin de semana pasado fui a un festival de Mardi Gras que se celebra en St. Louis, MO. Aunque nos perdimos la parada, el día no fue una pérdida total.

Eran las 12:15 del medio día y ya había gente borracha. Después de pagar los 9 dólares de transportación pública (que en días normales seguramente fluctuaba entre los 2 y 3 dólares), nos montamos en el Metro. Allí conocimos a dos muchachas blancas de ojos claros (aunque rojos en esos momentos) que parece que habían empezado a beber desde temprano – o sabe Dios si no habían parado de beber desde el día anterior. Una estaba retraída y no hablaba. La otra, cuyo tufo a alcohol tiene que haberle llegado al conductor en el primer carro del metro, hablaba lo suficiente por la dos.

Mito: El alcohol es sólo un problema endémico de Puerto Rico y los países latinoamericanos, no así en la Gran Nación (Después de todo, “allá” no se puede beber hasta los 21)

Llegamos al Terminal de las guaguas y de ahí nos llevaron, finalmente, al lugar de Mardi Gras. Lo primero que me fijé fue en la cantidad de basura que había en la nieve. Muchas partes de la nieve no estaban blancas sino marrones de tanta agua sucia y tanta basura a su alrededor.

Como he comentado anteriormente, siempre estoy metido en el baño. Esta vez no fue la excepción. Tuve la mala pata de tener que usar una de las letrinas y, no mi gente, las letrinas de Estados Unidos no son más limpias que las que ponen en el Hiram Bithorn. (Surprise, surprise, ¡¡los gringos cagan y mean igual que nosotros!!…..) La letrina que me tocó a mi estaba bastante asquerosa. Me imagino que es difícil meter el chorrito en el super boquete cuando se está demasiado borracho.

Cuando llegamos a las calles que estaban reservadas para el festival, me fijé en que la inmensa mayoría de las personas que estaban allí eran jóvenes blancos de nuestra edad. Digo esto como sorpresa porque, según tengo entendido, el 60% de la población de St. Louis es Afro-Americana.

De igual forma, como en cualquier festival donde hay gente bebiendo, había latas y vasos de cerveza tirados por todas partes.

Mito: La basura y el sucio en Estados Unidos sólo se ven donde hay latinos y negros…

Caminamos por un rato por las calles cerradas. La vista era la misma en todas partes: gente bebiendo, basura tirada, frío por todas partes (estaba a 20 grados y con el wind chill se sentía a 13).

Después de un rato, el grupo con el que yo estaba se cansó de esto. Parece que el frío era el responsable de que no hubiera mejor ambiente.  Decidimos irnos.

Para el frío yo uso un beanie reversible: por una parte es anaranjado con dos rayas azules y una F (de Florida) y por el otro es azul con rayas anaranjadas y tiene el logo de los Florida Gators. Aunque tengo otro, éste es mi preferido. Según caminaba por las calles del Mardi Gras, un muchacho blanco, más alto que yo, empezó a decirme cosas. Me decía que yo no podía tener ese beanie ahí, que esto no era territorio de Florida. Yo no le hice caso, pero sin embargo, el tipo siguió. Cuando le pasé por el lado, me agarró el beanie y me lo tiró al piso. Yo no me inmuté, no quería que fuera a pasar nada. Mi novia y un amigo, sin embargo, se agitaron y le dijeron al tipo que se quedara quieto. El tipo, que parece que también estaba borracho, hizo aguajes de írsenos detrás. Otro de los muchachos que estaba con nosotros los separó y los calmó y así pudimos terminar el viaje bien. 

Mito: En Estados Unidos a nadie le importa lo que tú te pongas; nadie se mete contigo.  (diache, que ésta la vengo oyendo desde que estoy en la high).

Al fin y al cabo, no la pasé bien en el Mardi Gras, pero por lo menos le saqué una entrada al blog. =)

Quisiera que dialogaran conmigo. Me gustaría saber qué ustedes piensan sobre el uso de las palabras “gringo” y “spic” o “nigger.” ¿Creen ustedes que la palabra “gringo” tiene las mismas connotaciones que “spic” o “nigger”, es decir, son igualmente ofensivas? Díganme por qué sí o por qué no.

 

Lo propongo porque he visto en varios sitios que cuando alguien habla de “gringos”, salen algun@s puertorriqueñ@s a decir: “tanto que se quejan de racismo y mira como tratan a los americanos.” ¿Tendrá validez ese argumento? Conversemos.

 

 

 

Estoy sentado en Fine Arts en Santurce. Resulta que son los únicos que están dando “Good Night and Good Luck.” Aquell@s que han ido a Fine Arts, saben que no es el cine más cómodo del mundo. Si la sala principal no es cómoda, imagínense como son las salas más pequeñas.

Al lado mío no hay nadie…todavía. A los pocos minutos se sienta una pareja americana; una señora y un señor que parecen retirad@s l@s dos. Desde que llegaron están hablando. “No se callan, caramba. Pero bueno, me imagino que cuando empiece la película se callarán.”

Empieza la película. Siguen. Jode que jode. “Oh, do you remember those sets? Oh my, look at that. He really does look like Edward R. Murrow. Wow, his voice is really good.”

Ya no puedo más. Estoy tratando de entender la película y tengo el agravante de que Fine Arts, porque son más papistas que el Papa, no le ponen subtítulos a las películas en inglés. Cuando uno no habla inglés todos los días el oído se desacostumbra y por eso prefiero que haya subtítulos. Además, cuando tienes a dos personas jorobando al lado, por lo menos con los subtítulos te defiendes.

Ahora sí que estoy molesto y por cobarde no me atrevo a mandarlos a callar. Me muevo de asiento. No hay muchas opciones así que les paso por encima a mi madre y a mi padre. Me tiro como una res en el último asiento de la fila. “Bueno, vamos a ver ahora si puedo verla tranquilo.”

Todavía sigo oyendo a los viejos pero ahora es peor. Tengo otra fila de gringos atrás (¿Óyeme pero estamos en Puerto Rico o en Estados Unidos?) y estos están con comentarios muy parecidos a los de los dos viejitos. “Marrayo me parta, ¿no podré ver la película?”

Finalmente, como a mitad se callan finalmente o quizá simplemente es que mi mente los bloquea.

Pero que no me vengan a mí con ese cuento. Esto no me pasó solamente en Fine Arts, en muchas ocasiones en los cines acá en Estados Unidos he tenido que mirar a la gente mal para que se callen. A veces funciona, a veces otros gringos se quejan y así logramos que cierren el pico.

—————————————————————–
El otro día estaba deprimido y mi novia, tan linda, decidió llevarme a comer a mi restauran de cadena favorito. Llegamos bastante tarde porque ella se había tardado un poco en la práctica del coro.

Cuando llegamos, en el sitio había como 3 parejas y una mesa larga llena de hombres nada más. Para nuestra mala suerte, el recepcionista nos espetó allí.

Como fuimos los últimos en llegar, nos quedamos sol@s con la mesa de hombres al lado. No parecía que el lugar estaba vacío. Esta gente de al lado, todos hombres blancos de estas partes, hablaban y chistaban a todo dar. Cada vez que venía la pobre mesera le hacían un chiste. Ya ella los miraba con una cara de: “ja ja… ¿por qué no pagan y se largan?”

Confieso que he oído mesas igual de revoltosas en Puerto Rico y en otras partes de Estados Unidos, pero lo que siempre me molesta es pensar en todas esas veces que he oído amig@s puertorriqueñ@s diciéndome: “ay es que nosotros somos tan bochinchosos, allá los americanos no son así.” Pues sí, hay gringos bochinchosos igual que nosotros y a veces hasta más.

La Gran Nación tiene una sección nueva. Si miran arriba, al lado de “Un poco más de esta página” verán que hay un nuevo enlace. Aquí pondré noticias, clips, videos relacionados con la homofobia, xenofobia y el racismo en Estados Unidos. Lo hice como sección aparte para poder mantenerlo al día. ¡Visítenla y gracias!

Me acabo de dar cuenta de que WordPress tiene un Spam blocker. Si por casualidad alguien me hizo un comentario y nunca apareció en el Blog, es que se fue con ese Spam blocker. En este blog no se moderan los comentarios, porque sino se convertiría en una página unidireccional. Si puede, por favor repita su comentario que ya que sé eso, estaré pendiente a mi inbox de Spam aquí. ¡Gracias!

 

Tengo una vejiga hiperactiva. Lo acepto. No, no tengo diabetes ni nada por el estilo (no se preocupen, gracias). Pero creo que si hiciera un recuento de todos los baños públicos a los que he tenido que ir, tendría que dejar de escribir la tesis y dejar de trabajar.

Los baños de Disney World son iguales que los del resto del mundo. Algunos tienen muñequitos y cosas en las paredes, pero en general son inodoros y urinales igual que el resto de los baños que usted conoce. La única diferencia es que a veces están tan llenos que hay que hacer fila y esperar. 

En una de esas que tuve que hacer fila, empecé a fijarme en cuantas personas, después de hacer lo suyo, se lavaban las manos. Les puedo jurar que no vi un solo hombre blanco que hablara inglés lavarse las manos allí. Vi un hombre venezolano con su hijo lavarse las manos; vi a unos chinos lavándose las manos y vi a unos alemanes lavándose las manos, pero ningún hombre blanco con acento de gringo. Y sí, pasaron un montón. De hecho lo más perturbador del caso fue que no obligaban a sus hijos a lavárselas tampoco. 

No creo que esto haya sido un “fluke.” Tuve la misma experiencia cuando fui a un juego de los Miami Dolphins. Los baños llenísimos y los lavamanos vacíos. Salían directo del urinal a comprar hot dogs (jaja bueno, esa me la inventé pero no se lavaban esas manos y en el parque todo el mundo estaba comiendo así que sumen ustedes).

—————————————————————–

Me acababa de mudar a Gainesville y no conocía bien las rutas de la guagua. Un día estaba tan aburrido que me tiré para el mall sin saber, exactamente, como iba a ir y como iba a volver. 

Tenía un mapa de la Autoridad de Tránsito que me explicaba las diferentes rutas que tenían sus guaguas. Me monté en una y, gracias a Dios, llegué bien. 

El regreso, sin embargo, fue distinto. La guagua que me había traído no acababa de pasar. De momento llegó una y miré en el mapa a ver si esa me llevaría de vuelta. Vi que la ruta era un poco más larga pero eventualmente me dejaría en el lugar indicado. Me monté.

Les juro que pocas veces me he asustado tanto (bueno, eso es debatible, soy bien cobarde).  Esa ruta nos llevaba por las afueras de la ciudad y me metió en todos los ghettos. Pero en Gainesville, como en muchos sitios en el sur, los ghettos a veces son de gente blanca y se llaman “Trailer Parks.” La guagua me paseó por como 4 trailer parks distintos. En cada uno que nos parábamos veía algo que me sorprendía cada vez más. En muchos de esos trailers veía banderas confederadas y, en algunas, stickers de calaveras y huesos. En una en específico vi uno que decía “The South will Rise again.” Needless to say, I felt a chill in my bones. Era la primera vez que veía esta parte de Estados Unidos y no estaba acostumbrado (ya me acostumbré, aunque me sigue asustando igual).

Sin embargo, no fue la variedad de símbolos lo más que me impresionó. Fue la imagen de esos niños blancos, rubios y mellaos jugando en las aceras mientras todo a su alrededor hedía a basura. Cada vez que alguien entraba a la guagua, la peste de basura que venía de esos lugares se filtraba. Era impresionante.

Todavía en mi mente, 4 años después, está grabada la imagen de aquellos trailers con latas de cerveza por todas partes. Nunca más volví a coger esa ruta, pero siempre le doy gracias a Dios de que pasé por ahí aunque fuera una vez.

Este post no es mío. Le di copy/paste de Tendenciaspr.com

Tengo que decir que vale la pena que lo lean. Es algo que yo sabía ya, pero que siempre es bueno refrescar la memoria.

—————————————————–

El pasado 17 de septiembre en La Voz del Centro, en programa radial del publicista Angel Collado Schwarz, se estuvo discutiendo el tema de las transferencias federales que se envían desde Washington a Puerto Rico.

Según Catalá, las transferencias federales que se envían desde Washington a Puerto Rico se han convertido en parte de un mito político producto, en parte, de la propaganda que emiten ciertos sectores que utilizan dichos fondos como punta de lanza de sus argumentos.

Entre los datos interesantes que mencionó están los siguientes:

  • De los $9,559 que recibe Puerto Rico en transferencias federales a individuos, el 78% ($7,647 millones) son lo que se conoce como transferencias devengadas, o derechos adquiridos. Es decir, son fondos que o ya fueron pagados o fueron ganados como compensación de un servicio o trabajo. Esto incluye las pensiones del seguro social y trabajadores del gobierno central, el medicare, y otros. Sin importar el futuro político del país, estos fondos se tienen que pagar, o devolver, ya que es un derecho personal y no un privilegio político.
  • Solamente un 22% ($2,214) de lo que se recibe en fondos federales para individuos vienen de lo que sí se podría llamar “ayudas”, o transferencias devengadas, que son en su mayoría para el Programa de Asistencia Nutricional y las Becas Pell.
  • Otros $2,136 millones no son otorgados a individuos, sino al gobierno estatal (el cual tiene en presupuesto consolidado de $25,000 millones).
  • Otros $1,000 millones son fondos para los gastos de operaciones del gobierno federal en la isla (correo, FBI, etc.), lo cual no constituye una ayuda.

Conclusiones

  • En total, si se resta el dinero ya pagado del seguro social, las pensiones de trabajadores y el medicare, más los derechos adquiridos como los beneficios de veteranos, los gastos de operaciones del gobierno federal y se deja solamente los $2,214 millones de las trasferencias del programa del PAN y Becas Pell, más los $2,136 millones otorgados al gobierno estatal, el total de transferencias otorgadas que sí se podrían clasificar como “ayudas” llega a $4,450 millones, bastante menos de la mitad de los fondos que llegan.

Interpretación de los datos

Ya vemos que el total de transferencias federales no representa el total de dinero que “se regala” (por decirlo de alguna manera), pues este solamente es de $4,450 millones.

Ahora, ¿Por qué el gobierno federal le otorga a Puerto Rico esos $4,450 millones anuales? Catalá ofreció una interpretación muy interesante el respecto. Según él, en Puerto Rico no ha habido capacidad para crear muchos empleos, pero si capacidad para general muchas ganancias de corporaciones privadas norteamericanas (alrededor de $30 mil millones cada año ). Catalá explica que Estados Unidos compensa esa incapacidad de producir empleos con su inyección de $4,450 de fondos otorgados, mientras recibe en las ganancias de sus corporaciones $30 mil millones que son repatriados a Estados Unidos. En este sentido, Puerto Rico le es rentable a Estados Unidos, según su interpretación.

Puede escuchar éste, y otros capítulos de La Voz del Centro en la siguiente dirección:

http://www.vozdelcentro.org/

Eugenio Martínez Rodríguez

nota: La pasado artículo debe interpretarse como una expresión estrictamente personal del autor, y no del proyecto tendenciaspr.com.

——————————————————-

Esta información no es nueva (o sea, los datos están actalizados, pero la información existe desde hace tiempo). Estados Unidos no “regala” dinero así porque sí. La cantidad de dinero que sale de Puerto Rico a Estados Unidos supera, por mucho, la que entra. De igual forma, la milicia norteamericana utiliza aproximadamente el 10% de las tierras puertorriqueñas (antes era más pero el cierre de Vieques y algunas otras bases menores ha hecho que se reduzca este %) para bases militares y no paga rentas ni impuestos.

Hace algunos años participé de una conferencia en Nueva York. Fui con un grupo de mi universidad. Antes de llegar al hotel de N.Y., nuestro profesor ya había escogido nuestros cuartos.

Cuando mi roomate boricua y yo llegamos al cuarto, nos dimos cuenta de que sólo había una cama king. Pensamos que era extraño ya que cuando se reservaron los cuartos se dijo que eran cuartos donde irían múltiples personas. No obstante, cuando nos dijeron que eso era lo único que quedaba (claro, pa’ los browns…), nos resignamos.

Por la noche, cuando nos tocó el tostón de decidir cómo dormíamos, simplemente tiramos una línea de almohadas en el medio de la cama y cada quién cogió su lado. Así dormimos 10 días completos y a nadie se le cayó un canto.

Uno de los días que estaba en comité, le comenté a una de mis compañeras norteamericanas sobre nuestros sleeping arrangements y ella me dijo:

- Oh, really? The guys on our group would never do something like that.

- O.k. So…where are they sleeping? – pregunté yo.

- Um… well one is sleeping on the bed, the other in the closet, and the other in the tub and they switch everyday.

- You’ve got to be kidding.

- No, I swear.

- But why?

- Well, they’re afraid they’re going to touch each other in their sleep.

Era, simplemente, increíble. Cómo por no estar en la misma cama con otro hombre (una cama KING que uno se pierde en eso), prefirieron dormir en el closet y en la bañera.

———————————————————————————-

Conozco varias mujeres puertorriqueñas que han realizado su sueño más preciado: mezclar su sangre con la de un hermoso gringo blanco de ojos claros. Sin embargo, estas mismas compañeras que tan deseosas estaban de casarse con un estadounidense, no tenían planes de cambiarse su apellido.

Me imagino que aquell@s de ustedes que adoran a Estados Unidos saben que aquí la identidad de la mujer desaparece a la hora del matrimonio. Ella pasa de tener el apellido del padre (solamente) a tener el del marido (solamente). En todos los documentos oficiales se ven como Fulanita Smith y pa’l carajo si alguna vez se llamaron Fulanita Frontera González Urraca.

La cuestión es que estas mujeres, ninguna de ellas quería cambiarse el apellido. Ellas querían mantener esa parte de su identidad intacta porque, al fin y al cabo, ellas no son propiedad de sus maridos, sino que han entrado de forma voluntaria e independiente a este pacto. No obstante, mi admiración inicial por su determinación de mantener su apellido materno y paterno, se va esfumando poco a poco. Todas las chicas que conozco que se han casado con americanos terminan cambiándose el nombre si no completa, parcialmente.

¿Por qué? ¿Por qué ninguna mantiene su promesa inicial? ¿Por qué ninguna le dice a su marido-to-be lo que nos dicen a nosotros acá en la intimidad boricua? Todas empiezan…pero ninguna termina. ¿Y cuál es el golpe mágico que dan los caballeros andantes de ojos claros? “Es que eso del apellido es muy importante para ellos. Es como ‘honrarlos.’”

Discúlpenme un segundo en lo que vomito.

Okay… es que de momento me desperté y creía que estábamos de vuelta en el siglo 16. ———————————————————-

 

 

 

“El mito no niega las cosas, su función, por el contrario, es hablar de ellas; las purifica, las vuelve inocentes, les confiere una claridad que no es la de la explicación sino la de la comprobación: si ‘compruebo’ sin explicarlo, estoy a un paso de encontrarlo natural, que cae por su peso; me quedo tranquilo” - Roland Barthes